sábado, 26 de abril de 2008

Un psicosocial llamado Angie Jibaja

El fujimontesinismo explotó, mediáticamente, al máximo los escándalos y errores de la actriz Leslie Stewart. De esa manera generaba una perfecta cortina de humo que distraía a la población de los múltiples problemas de corrupción que afrontaba el régimen de Alberto Fujimori y su socio Vladimiro Montesinos. No había cobertura para la oposición, mucho menos para la organización Foro Democrático: los medios tenían los minutos separarados para la señora Leslie Stewart.
Hace poco, los medios de comunicación afines al gobierno nos saturaron de las bandas del Callao, de los Noles y los Petetes, del balazo y el palo, en una demostración que el debate público en el Perú lo dominan los bajos fondos.
Por eso no me sorprende la cobertura especial que se le brinda al drama que vive la señorita Angie Jibaja que como sabemos ayer ha pasado a la cárcel de mujeres en Chorrillos. Independientemente del fallo judicial, cuya sentencia tiene que cumplir si es que fue encontrada culpable, es notorio que hay un levantamiento de la información, sospechoso, con ganas de distraer.
La inflación, la caída de la popularidad, la gran corrupción, la incompetencia, la represión, los delitos que habría cometido Alex Kouri, nada de eso importa. El centro de la información le pertenece a la señorita Angie Jibaja. No creo equivocarme si me permito asegurar que este fin de semana veremos mucho de la detención de Angie Jibaja y su traslado a Santa Mónica, en una TV que está entregada al blindaje del actual gobierno. Y la radio no se queda atrás. Hoy escuché una larga entrevista al señor Alex Otiniano amigo de la señorita Jibaja en la radio favorita del gobierno RPP. ¿Y el vergonzoso Canal 7? Ese está en primer lugar en desinformación a nivel nacional.
No hay nada que hacer, este gobierno cada vez se parece más al periodo fujimontesinista.
En estos tiempos del señor Alan García, el centro de la noticia le pertenece a Angie Jibaja.¿Por qué? Pues porque es una cortina de humo con sabor a psicosocial.

5 comentarios:

roberto dijo...

No creo que el caso de la Jibaja sea un psicosocial del gobierno aprista. Simplemente es una figura sumamente conocida que esta envuelta en serios líos judiciales.

Anónimo dijo...

Tampoco creo que lleguemos a tanto como para afirmar que es un psicosocial del gobierno. Sin embargo, es sospechoso que condenen a dos años de carcel a esta modelo por un delito de faltas leves. Si no fuera famosa, lo mismo ni hubiera ido a prisión. Más parece un triste caso de lapidación mediática por parte de una sociedad peruana cucufata e hipócrita que no acepta a una famosa que en la calle se comporta tal cual es. La justicia peruana es el fiel reflejo de toda esta hipocresía, ¿No recuerdan un caso similar con Kate Moss o uno más antiguo con María Magdalena?
Edwin

Juan Sheput dijo...

Estimado Edwin, la casualidad no existe y hay que ver los hechos a la luz de nuestro reciente pasado. Una coordinación mediática puede convertir una noticia simple y penosa en la noticia de la semana. Somos una sociedad hipócrita, por supuesto, pero que estamos en un ambiente de psicosociales no tengo la menor duda. En reciente encuentro en San Marcos se ha hablado de la forma como los medios coordinan sus portadas, al igual que con Montesinos, no es eso raro?
Juan Sheput

Anónimo dijo...

Al margen de si es un psicosocial o no:

Cuestión de injusticia: La Jibaja y la Medina

A la Jibaja se le ha condenado por los vídeos que la Medina pasó sobre ella. Y no por otra cosa. No uno, ni dos. Muchos. Todos ellos dando cuenta, en exclusiva, de sus arrebatos y desafueros. El último vídeo, "cortesía", cuándo no, de la Medina --ese de la cocaleca--, le terminó de embarrar su ya deteriorada mediática reputación.

Si bien es cierto que lo visto sucedió en algún momento, es mucho más lo que no se ha visto; y de ese mucho, no todo es salvaje ni malogrado. Mucho de eso-bueno, se hablaría también hoy, de haberse documentado las buenas acciones de la Jibaja. Lamentablemente, lo bueno no es noticia. No vende. Al diablo con esas cojudeces.

Ahora, la tremenda jueza, basada en ese historial mediático, mediático, muy versado en lo más negro de Angie, pero a la vez muy ignorante, por desidia, de su blancura, ha determinado que dos años de carcelería efectiva, por lesiones leves y desacato a la justicia, es poco para este elemento "peligrosísimo" tanto para la sociedad como para ella misma; pero lamentablemente, diría la jueza, no se le puede dar más de lo que dicta el código penal. Qué pena.

¿A cómo el kilo de juez?

Jueza, en este caso, ¿a cómo el kilo de juez? pregunta, recurrentemente, Hildebrandt. Pues, depende. A esta jueza --por inepta, por no hacer su tarea y por prejuiciosa-- el precio de su carne debe estar más barata que la de caballo viejo. Carne barata, nomás, por ser carne de desperdicio. Esa justicia, que asquea de tanta corrupción que se la carcome viva, es la que ahora dice se hace respetar porque una niña, malcriada, rebelde y apologista de la coca, no la respeta. A la vereda tropical con ese parecer. Esa justicia, que apesta para la mayoría --pues la minoría con billete sí puede comprarla, por kilos, aunque apeste-- comprable al mejor postor, ahora quiere dar clases de probidad y severidad, cuando por otro lado, por casos muchísimo peores, deja libre a verdaderos malditos delincuentes.

Pruebas al canto. Ayer, nomás, Beto mostraba la tragedia de la que fue víctima un homosexual en Trujillo, por parte, nada menos, que de la misma policía. Y, Alva Castro, el ministro mascota de Alan, le dice a un reportero sin mucha experiencia, quien le hace una sugerencia que se cae de madura de lo elemental que es (esto es: que sean otros policías, diferentes a los amigos de estos desgraciados, que investiguen a esos malditos, perpetradores de crímenes de odio, gratuitos), le dice, que “qué buen idea, voy a proponérsela al jefe de la policía”. Tremendo tarado este Alva Castro.

Y mientras tanto, estos policías hijos del carajo se salen con la suya; y con la cómplice anuencia de la justicia, ahora se encuentran lejos de ese su legendario brazo largo, que siempre resulta siendo corto para los más débiles.

¿Y ese otro caso? ¿Ese de atropello con muertes incluídas? ¿Dónde está el borracho criminal del volante? No se sabe. El juez lo soltó, mientras los deudos enterraban a sus muertos. Muertos.

Hay muchos más y peores casos; los menciondos son sólo un botón. Uno, fresquecito, y el otro, de nunca acabar.

El caso de la Medina

La Medina, al enterarse del encarcelamiento de la Jibaja, pontificó como buena sobre la mala vida de la Jibaja y, cómo, la falta de control del temperamento agresivo de Angie la habían hecho terminar, miren, en la cárcel. La Medina solita se distanciaba por kilómetros de "gente como la Jibaja". Claro, la empírica periodista no lleva esa clase de vida; su vida es metódica, de su casa al trabajo y del trabajo a su casa; nada de juergas, ni de caerle a puños a nadie, ni de excesos alcohólicos ni de otras sustancias; por lo menos, en público.

Sin embargo, si bien en Angie se le condena por su agresión física, la Medina se caracteriza por su permanente e institucionalizada viperina agresión. Insultos por toneladas, difamación más que agravada, denigración de toda mujer cuyo destino la hizo meterse a vedette. Y todas estas fechorías alumbradas por la generosa, sorda, ciega y muda, luz verde del ANDA.

¿Por qué, entonces, pregunto, no se le hace un reportaje a Magaly y se le condensa, en treinta minutos, todo el salvajismo que su boca es capaz de proferir? Así, la jueza que ahora la procesa por el asunto "Paolo Guerrero", tendrá también valiosos elementos de juicio para "sacar sus propias conclusiones", pues “las imágenes no mienten” (pero callan lo que no muestran). La vara que se le aplica a la Jibaja, que se la apliquen también a la Medina. Lo que es igual no es trampa. Y la jueza podría hasta mandar encanar a la Medina también a sus dos añitos de cárcel efectiva, efectiva, por la alta peligrosidad de su dañina lengua para la sociedad.

Pero, para mala suerte de Angie, ella no tiene como abogado a alguien del estudio Nakazaki-Souza-Fujimori, que se pudre en plata, para defenderla como se debe. Ni tiene tampoco guardaespaldas de terno y corbata y con caras de perro que tiren golpe por ella. Es por esa razón, y no por otra, que la Jibaja está ahora donde está: Por su precariedad, por su orfandad, por su impotencia; y no por su mal llamada conducta descarriada ni por ser una cuestión de justicia. Todo lo contrario. está donde está, más bien por una cuestión de infamante injusticia.

Javier A. Fernandez dijo...

Creo que Melissa Patiño y Angie Jibaja estan emparentadas con movidas que puede hacer el Ejecutivo a razon de como respondieron los lideres de opinion, politicos, medios de comunicacion. No hay casualidades en esto, mayor explicacion en:

http://javi270270.blogspot.com/2008/04/la-carcel-de-angie-jibaja.html