domingo, 4 de mayo de 2008

Cuando la crisis tiene nombre: remesas

Es un hecho. El consumo en nuestro país y el famoso "crecimiento sólido basado en la demanda" sufrirá un enfriamiento. ¿La razón? la crisis de origen hipotecario que se está viviendo tanto en Estados Unidos como en España. Ambos países son los principales orígenes de las remesas en dólares o euros que se envían a nuestro país. Y como el desempleo o paro se está incrementando en ellos pues obviamente las remesas tenderán a disminuir. De allí la importancia de analizar la crisis en ambos países.
No faltarán los analistas que dirán que el envío de remesas no es significativo. No me sorprendería. Hay algunos economistas para los cuáles lo único que interesa es el bienestar de la banca y la minería. Pero lo real es que hay problemas.
Un reportaje del diario El País de España dice que la confianza cae en barrena. Los empresarios creen, en su mayoría, que la situación económica empeorará. Leámos lo que se dice:

La confianza cae en barrena
Los empresarios creen que le crisis seguirá empeorando y afectará más a España

CARLOS GÓMEZ 04/05/2008
Si es usted empresario, agárrese al sillón. Y si no lo es, también. Esto va mal. La crisis ha saltado las barreras del sector inmobiliario y de la banca internacional para sentarse junto a nosotros y acompañarnos no ya unos meses, sino años. Las empresas, desprovistas ahora de créditos fáciles y baratos y de la alegría todavía reciente de los consumidores, han cortado bruscamente el grifo del empleo y pocos, por no decir nadie, confía a corto plazo en una recuperación. El futuro, muy negro, se arremolina sobre su cabeza. O mejor, dentro de ella y con una sola palabra: pesimismo. Este es el escenario que muestra el último resultado del Barómetro de Empresas realizado por Deloitte para El País Negocios. Esta vez el barómetro apunta borrasca, negros nubarrones sobre la economía española.
Los indicadores de actividad económica revelan un drástico deterioro en 2008
Más de la mitad de las 265 empresas del panel no ha logrado aumentar sus ventas

Las compañías que facturan menos de 30 millones son las que peor lo llevan
Nunca desde que se empezó a elaborar el barómetro hace casi una década, los empresarios habían sido tan pesimistas. Y la confianza, las expectativas, son un factor decisivo para la economía. El pesimismo de las empresas se suma a la pérdida de confianza de los consumidores y a los datos que ya muestran un deterioro evidente del mercado laboral y un parón en el consumo y la inversión. Ese cóctel permite predecir que el frenazo económico continuará y que puede ser incluso más brusco.

Los datos del barómetro han funcionado habitualmente como indicador adelantado de la evolución económica. Su gran valor radica en las compañías que participan en su elaboración. Son 256 empresas cuya facturación conjunta supera el billón de euros y dan empleo a un millón de personas.

Entre ellas están algunos de los principales bancos y cajas, las grandes eléctricas, gigantes de la energía, las telecomunicaciones, la industria, los seguros, la distribución y otros servicios (ver listado en la página 8). En el grupo están no sólo buena parte de las empresas del Ibex 35, sino también firmas no cotizadas, filiales de multinacionales e incluso alguna empresa pública. Las empresas participan con la condición de que se respete la confidencialidad sobre sus respuestas concretas, lo que le da un plus de fiabilidad.

En las ediciones del Barómetro de Empresas de los últimos años, los resultados empezaban a resultar repetitivos. Con ligeras variaciones entre trimestre y trimestre, la inmensa mayoría de las empresas elevaba sus ventas, sus beneficios y sus inversiones como si tal cosa. También había predominio de firmas que creaban empleo. Era el fiel reflejo de una economía, la española, que crecía a toda máquina y las empresas lo aprovechaban. Eso se ha acabado.

El paisaje idílico ha empezado a volverse sombrío. Ya son minoría las empresas que ven crecer su facturación y se reduce, en menor grado, el número de firmas que mejora sus resultados. La reacción de las compañías ha sido inmediata: un frenazo en la inversión y en el empleo. El porcentaje de empresas que redujo la plantilla es el mayor desde finales de 2001. En inversión, aunque sigue habiendo dos tercios de empresas que aumentan su cifra, nunca el Barómetro había registrado un salto tan brusco en el número de compañías que corta el grifo: del 10% al 22,6% en un trimestre. En cualquier caso, muchos de los planes inversores de las empresas tienen carácter plurianual y son difíciles de suspender cuando los proyectos se encuentran en pleno proceso de desarrollo.

Son cifras que cuadran con los datos de empleo de la Encuesta de Población Activa (EPA) o con el diagnóstico hecho público esta misma semana por el Banco de España. El organismo supervisor de las entidades financieras calcula que la economía española creció un 2,8% interanual en el primer trimestre del presente ejercicio, lo que demuestra que la desaceleración se ha "acentuado" al comienzo del año en la mayor parte de los sectores, especialmente en la construcción.

Aunque tienen un claro sesgo negativo, todos esos datos pertenecen ya al pasado. Quizá lo más sorprendente de esta edición del Barómetro de Empresas y lo que no tenía ningún precedente hasta ahora en sus nueve años de historia, es la cantidad de empresas que creen que la economía española va a empeorar.

"El sentimiento de los empresarios españoles se está tornando cada vez más negativo" y ha alcanzado en esta edición "los registros más pesimistas", destacan los autores del informe.

El 84,1% de las 256 empresas participantes cree que la economía española ha empeorado en el primer trimestre del año y un 78,8% cree que la cosa irá aún peor en el segundo trimestre. Por el contrario, sólo un 2,3% de irreductibles optimistas (media docena de empresas) afirman no sólo que la economía mejoró en el primer trimestre sino también que seguirá haciéndolo en el segundo.

Además, la mayoría de los empresarios consultados (54%) cree que España se verá más afectada en los próximos meses por la crisis económica mundial que los países de su entorno, y sólo un 9,6% cree que resistirá mejor sus embates.

¿Qué es lo que los empresarios ven más negro? La morosidad en el crédito bancario y el sector de construcción residencial se llevan la palma. Prácticamente el 100% de los participantes en esta edición del Barómetro de Empresas cree que empeorarán. El pesimismo con respecto a la tasa de empleo, la matriculación de vehículos y la inflación también es abrumador.

En cambio, los empresarios depositan sus esperanzas en la licitación de obra pública (el 64% cree que mejorará) y, en menor medida, en los ingresos por turismo (53%). Lo que resulta paradójico es que el pesimismo se diluye algo a medida que se acerca el foco. Cuando lo que valora cada empresa es su propio mercado, su propia área de negocio, los que creen que ha empeorado (68,2%) y que seguirá empeorando (62,6%) son ya son una mayoría algo menos abrumadora. Y cuando de lo que se trata es de las previsiones de cada empresa, la mayoría aún confía en elevar las ventas tanto en el trimestre como en el conjunto del año, aunque también es cierto que el porcentaje de optimistas es uno de los más bajos de la serie histórica del barómetro.

En materia de empleo, ni siquiera bajando al detalle hay demasiadas razones para la esperanza. Sólo un tercio de las empresas prevé aumentar su plantilla, una cifra que de cumplirse sería la más baja registrada nunca por el estudio de Deloitte.

El sector de actividad y la dimensión de la empresa modulan la repercusión de la crisis. En una crisis financiera e inmobiliaria, es lógico que las compañías encuadradas en el sector de Finanzas, Seguros y Bienes Raíces sean las que presentan las valoraciones más negativas respecto a la economía y a su mercado. Atendiendo a la facturación, las empresas de mayor volumen salen mejor paradas y las que facturan menos de 30 millones son las que peor se han comportado en los primeros meses del año.

Los empresarios, por primera vez, suspenden en esta edición del barómetro al Gobierno y cargan parte de las culpas contra él. Se imponen por un 35,9% frente a un 20,5% quienes creen que es negativa la "trayectoria del Gobierno en cuestiones económicas que pueden afectar a las empresas". Se triplica con creces hasta el 8,4% el porcentaje de quienes creen que la actuación ha sido "muy mala".

El Gobierno carga sobre todo con las culpas por el descontrol de la inflación, que tan cara sale a los empresarios. En general, estos se muestran poco amigos de opinar sobre cuestiones políticas, pero creen que las propuestas fiscales del Partido Popular (con una rebaja del impuesto de sociedades) eran mejores. El resultado electoral no parece hacerles mucha gracia.

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