lunes, 8 de octubre de 2007

Objetivo: la destrucción de la oposición

A este gobierno no le conviene la fiscalización porque simplemente llevaría a una serie de investigaciones que culminarían en encontrar graves indicios de corrupción.
A la mafia, que ha vuelto a ganar grandes espacios, no le conviene que se concrete un bloque opositor. Sería un escollo para su plan de perpetuarse en el poder.
Ya en el año 2000 cometieron el error de dejar crecer a Alejandro Toledo. Hoy no se pueden permitir fallar de nuevo.
Por lo tanto hay que destruirlo.
Para que no se consolide su partido. Para que no contribuya a consolidar la oposición.
Ha regresado la compra de testigos, la incorporación de gente vinculada a Mantilla, la fabricación de partes policiales, las injurias y la difamación.
Ese es el problema.
La presencia de Luis Alva Castro en el Ministerio del Interior garantiza la presencia periférica de Agustin Mantilla en dicho despacho. Y con ello la recomposición de equipos de chuponeo y seguimiento.
La democracia por tanto se debilita con este tipo de acciones. Ya se está viendo, la devaluación de las instituciones es un estandar en la adminsitración actual.