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sábado, 8 de septiembre de 2007

Un Tribunal Constitucional a la medida


El deterioro institucional sigue imparable. Una muestra es la reciente elección de magistrados al Tribunal Constitucional. Si como se sabe la mediocridad es casi sinónimo de promedio podríamos asegurar que el renovado Tribunal Constitucional es técnicamente mediocre.

Poblado de juristas de la Universidad favorita del gobierno es decir la San Martín de Porres, nada garantiza que este tribunal se maneje con independencia.

No sería la primera vez que el tribunal se convierte en un apéndice del Ejecutivo. Ya sucedió durante el primer gobierno de Alan García. Como recordamos en ese entonces, al irse García, dejó a Fujimori un tribunal aprista dedicado a entorpecer la labor del nuevo gobierno. Tanto fue así que Fujimori lo usó como uno de los pretextos del golpe.

Ahora García repite la táctica: un tribunal repleto de empleados de la San Martín o de su suplente la Garcilazo hecho a su medida, la de la manipulación. ¿O alguien cree que la terna propuesta por Javier Velasquez Quesquén no tenía el visto bueno de Palacio?.
En esta elección culpable, culpable no es el APRA. También tiene culpabilidad el resto de miembros del parlamento. La mal llamada "oposición", que en su juego infantil del "toma y daca" no ve la consecuencia de sus acciones. La verdad es que pocas veces se ha visto tan poco oficio político en esta mal llamada "oposición".

Un Tribunal a la medida puede ser muy útil. Sobre todo cuando uno tiene acusaciones de crímenes de lesa humanidad o de atentados contra los derechos humanos.

Un Tribunal a la medida también suele ser muy conveniente. Sobre todo si uno requiere de interpretaciones auténticas que favorezcan, por ejemplo, la reelección.

No estoy dentro del grupo ingenuo que brinda el beneficio de la duda a los nuevos magistrados. De ingenuidad está empedrado el camino de la impunidad y la corrupción en el país.

Más bien pienso que el APRA, gracias a una oposición que no entiende su función, que no aprende, sin temperamento político ni sentido de futuro, está cumpliendo uno a uno sus objetivos que la lleven a perpetuarse en el poder o a cederlo a un socio, a un cómplice, obviamente del bando fujimontesinista.

sábado, 16 de junio de 2007

¿Duro golpe para la mafia?

Mientras Jorge se pelea abiertamente con Meche, vemos que sin pudor alguno Alan se pasea con Kouri el amigo de Montesinos. La cumbre de testaferros del último Martes en el restaurante Fiesta no debe verse como un hecho aislado protagonizado por Agustín Mantilla, sino como parte de un conjunto de episodios que demuestran que la mafia fujimontesinista está desesperada por ocupar cada vez más espacios de poder. Para ello la mafia requiere de un partido debilitado incapaz de dar soporte al gobierno. Ello la convertiría en el imprescindible colchón de seguridad que le daría gobernabilidad a un gobierno que tiene en el presidente García a un personaje con bases nada sólidas, carcomidas por acusaciones de corrupción y de atentados contra los derechos humanos. La mafia ya no se contenta con tener amigos en el entorno presidencial, en el gabinete o en las vicepresidencias. Quiere copar las instituciones. Por ello el Tribunal Constitucional era un hito, controlable, que le permitiría declarar como inconstitucionales una serie de procesos contra elementos visibles del grupo corrupto fujimontesinista. No debemos olvidar que estamos muy cerca de una serie de sentencias judiciales, las mas duras, que complicarían el futuro de los por ahora detenidos del régimen cleptocrático que nos saqueó durante la década de los 90.
Por tanto no creemos que este almuerzo haya sido una celada para evitar que la congresista Mercedes Cabanillas sea electa de nuevo presidenta del Congreso. Estamos en presencia de algo más sofisticado, que se viene articulando lenta pero silenciosamente, con objetivos claros como el copamiento de instituciones, el debilitamiento de los partidos y la cooptación de algunos medios de comunicación. La mafia se está jugando los descuentos en esto. Sabe que tiene al frente a un grupo de políticos, organismos de la sociedad civil y medios de comunicación que están haciendo periodismo imparcial que no van a permitir que el Perú retroceda a categorías gubernamentales dignas de Papá Doc. Y es por ello su desesperación, porque el tiempo pasa, viene la extradición, vienen las condenas más duras, se acaban los recursos de origen oscuro y sobre todo se debilitan los aliados. Todo ello les configura un escenario de angustia que los lleva a cometer "errores", errores que son repudiados por la Nación.
Por todo ello se debe insistir en volver a fojas cero todo el proceso de elección de magistrados al Tribunal Constitucional dejando de lado posturas fujimontesinistas como las del funcionario Rafael Rey en el sentido que sea el Poder Judicial el que los elija, seguramente pensando en Alejandro Rodriguez Medrano. Los nuevos magistrados al Tribunal Constitucional deben ser elegidos individualmente, con absoluta transparencia y por el Congreso de la República. De lo que decida el Congreso en las próximas horas dependerá que celebremos una derrota para la mafia o lamentemos una victoria para la misma.

miércoles, 13 de junio de 2007

Mantilla: el gran elector del Tribunal Constitucional



Tal y como lo dijéramos en nuestro post "¿Un TC a la medida?" el APRA ha sido desenmascarado en su afán de controlar el Tribunal Constitucional tal y como lo hizo a fines de los 80 y principios de los 90. Un vídeo del programa "Sin Rodeos" muestra una reunión entre Agustín Mantilla y un operador de Vladimiro Montesinos, un sujeto que responde al nombre de Oscar López Meneses con el flamante nuevo miembro del Tribunal Constitucional Javier Ríos Castillo. La cita se produjo un día antes en un restaurant miraflorino y cómo no, al mejor estilo de Alex Kouri, el Dr. Ríos dijo que la cita fue casual. Perú 21 en su edición electrónica también nos informa sobre el particular. El hombre que jamás dijo de quién son los dos millones de dólares que le encontraron en una de sus cuentas y que en una reunión de apristas dijo entre aplausos que se "sacrificó por órdenes superiores" hoy se reúne un día antes con un candidato "fijo" al Tribunal Constitucional.




¿Cómo va a ser casual una cita donde aparecen dos operadores como Mantilla y López Meneses coincidiendo en un almuerzo privado? ¿Cómo va a ser casual la invocación del Presidente García a que el Congreso elija cuanto antes al cuarteto que requiere el Tribunal Constitucional? ¿Cómo va a ser casual que el congresista aprista Aurelio Pastor oculte toda la información referente a los candidatos al Tribunal Constitucional? ¿Cómo va a ser casual que todo el proceso de elección haya sido falto de transparencia? ¿Cómo va a ser casual que los mismos Jorge Del Castillo y Mercedes Cabanillas ocupen sus escaños para asegurar la votación? ¿Cómo va a ser casual que el APRA haya recibido el respaldo del fujimorismo que como sabemos está "resentido" con la probable extradición?. He allí la clave del asunto: un fujimorismo que a pesar de la actitud aprista de los últimos días contra Fujimori, sigue votando con ellos, apoyándolos en todo. ¿Es o no un hecho real que Montesinos es amigo de Mantilla y López Meneses?. ¿Y es o no real que el aprismo vota con el fujimorismo las leyes que les conviene?.
Si a pesar de todo esto seguimos pensando en que éste es un gobierno decente y alejado de la corrupción, pues entonces nos merecemos con todo el mérito del caso a un Tribunal Constitucional con miembros elegidos por Mantilla y Montesinos.
El gobierno ha vuelto a decir que "han sido sorprendidos". Si asumimos como cierta esta afirmación pues entonces nos gobierna un grupo de incompetentes en lo técnico y desacreditados en lo moral. No han sido sorprendidos: han sido desenmascarados, por la prensa sana que está alerta y no cede ante los disfuerzos del gobierno por limitar su accionar. Y en medio de toda esta tragedia con visos de repugnancia hay que ser muy ingenuo para creer que el presidente García no estaba al tanto de todo. Acá lo único que queda es volver a fojas cero y empezar todo el proceso de nuevo. Caso contrario será una gigantesca burla de la cual son responsables todos los jerarcas de este gobierno que una vez más demuestran que al APRA sólo le interesa los objetivos del partido y no los desafíos de la Nación. La elección de los magistrados hay que anularla de inmediato. Este gobierno ya está entrando, a gran velocidad, en un proceso de descomposición generalizada.



¿Un Tribunal Constitucional a la medida?


Hay que tener mucho cuidado con la reciente elección de magistrados al Tribunal Constitucional. No sólo porque se ha hecho con absoluta falta de transparencia y de respeto a la ciudadanía, sino porque podríamos reeditar funestos hechos de manipulación que se dieron entre los años de 1988 y 1992. En efecto, en esos años era comentario común en corrillos periodísticos que el saliente Presidente Alan García había empezado el proceso de cubrirse las espaldas nombrando en el Tribunal Constitucional a una serie de personajes totalmente vinculados al Partido Aprista, entre ellos el Dr. Jorge León Seminario quien lo presidió en esos años y el Dr. Efraín Espinoza Cruzado. Fueron años en que los fallos constitucionales eran polémicos porque se hacían a gusto de Palacio de Gobierno. Eran años en que el Tribunal Constitucional se puso a las órdenes del Poder Ejecutivo. Posteriormente, ya a la salida de García, el mismo conjunto de magistrados se dedicó a declarar inconstitucional cuanta reforma querían hacer el Ejecutivo y el Congreso de los inicios democráticos de Fujimori, siendo sus fallos parcializados y manipulados por el aprismo congresal que lo usó como factor de poder, dándole con dicho comportamiento uno de los pretextos a Fujimori para el autogolpe del 5 de abril de 1992.
Por ello, por esos antecedentes de manipulación del aprismo es que hay que estar atentos. Más aún luego de la "invocación" del presidente García. Nuestro país, por obra y gracia del interés político no puede convertirse en una república bananera donde no se respete la independencia de poderes. Un Tribunal Constitucional manipulado puede convertirse en nefasto para la salud cívica del país. Puede darle caracter de constitucional a casos a todas luces ilegales y puede dar por cerrados casos que tienen y deben seguir abiertos y procesándose. Por todo eso es lamentable la forma como se ha elegido el actual cuarteto de magistrados al Tribunal Constitucional: sin transparencia, por consigna, no los mejores sino los que convienen, por intercambio, sin saber de sus trayectorias ni pergaminos. Y si han sido elegidos gracias al favor político pues entonces se deben al poder político. Por eso es que este cuarteto nace con dudas, de repente hasta desprestigiado, sin autoridad jurídica ni el prestigio que acompaña a la elección limpia. Esperamos equivocarnos. Pero de todas maneras hay que estar atentos a su comportamiento para que la ciudadanía levante su voz de protesta de ser necesario. Más aún cuando tenemos una prensa que dedica titulares al desalojo de Santa Anita y no se escandaliza de una elección que pudiendo ser legal ha sido totalmente irregular.